Sin nombre
3 de marzo de 1963Quiero hundirme en la fosa de la tumba,
que miles de toneladas de tierra caigan sobre mí,
que me pisen, me sofoquen, me asfixien y me callen.
Pero no, no podrán,
el espíritu se rebela,
revoluciona,
vuela y revuela,
sube,
atraviesa la tierra, trasciende al espacio
y se extiende como la luz para llenar los espacios infinitos.
Nadie lo detiene,
quiere gritar, estallar, tronar, sobre todos los confines,
pero sigue bajo tierra;
ésta lo ata, le tapa la boca y los poros.
Tiene por delante un amplio camino,
pero no lo puede recorrer;
lo frenen, lo detienen…
La desesperación, la impotencia…
Un caballo desbocado
detenido por una mano omnipotentemente poderosa…
La vida, los convencionalismos sociales,
La felicidad de los demás…
Los anhelos y esperanzas, los dolores tragados
intoxicando
el cuerpo y el alma…
Hay que seguir la vida; hay que afrontar
nuevas situaciones
y seguir amarrado…
¿La libertad? -¿existe? -¿quienes la poseen?
-¿Cómo la podré poseer?
¿Terminaré yo hundida de dolor,
frustrada,
en la fosa de una tumba, en vida?
1960